martes, 20 de abril de 2010


Paz


Abre su mano un niño,
umbral que no sabe de cerrojos,
suelta en el viento
una advertencia de mariposas
sobre tanto escombro de flores.

Parpadea el silencio entre sus dedos
como inaugurando las alas de una caricia
y obliga al mundo a detener sus combates
para subirle el volumen
al tañido de la esperanza…




Agradezco a Ariel Di Gioia por la fotografía

miércoles, 3 de febrero de 2010

Vuelo moderado

Tal vez las huellas

no comprueben mis pasos.

A los cuarenta aún no puedo

prescindir de mis alas

y hasta donde he llegado

lo establecen mis tropiezos.

Olvidé los mapas

para no repetirme en los errores,

puedo arrojarme la primera piedra

o batir las alas

izando todo el peso

para equilibrar mi alma en el aire.


A los cuarenta

raciono el vuelo, el cielo, la jaula

y estoy notando

el deterioro de mis zapatos

en tantas plumas de menos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

De hiedras y grietas



Hoy
mi cuerpo de muralla
a la intemperie,
de cielo de alambre
y púas en las nubes,
de vidrios en los bordes.

Mi cuerpo de ladrillos hacia el sur,
de espalda al sol,
de inconfesas humedades,
de último perímetro.

Mi cuerpo desde el fondo
todo contorno y cintura.
Mi cuerpo verde y nuevo
está pariendo hiedra
para zurcir las grietas
por donde se me fue la vida...


del libro "De hiedras y grietas"

sábado, 28 de noviembre de 2009

Naipes

No me conquistan tus ases de oro, ni les temo a tus corceles de basto. No beberé ni una sola copa con tu sota, aunque me des la espada de tu reino.
Construiré con tu mazo un castillo, para los nadies que reparten sus sueños en una mano.





del libro "Como racimo de abejas"

lunes, 23 de noviembre de 2009

Partir

(microcuento)


En caso de humedad extrema, empeñe su paraguas, diríjase luego a la proa de su balcón para zarpar.
Navegue el delta de alquitrán de su bocacalle hacia mar abierto, donde no hay semáforos que lo demoren en su travesía al sol.


del libro "Como racimo de abejas"

viernes, 20 de noviembre de 2009

Fragmento



La sed de mis ojos
convoca a la gota
y con sal
esculpe una lágrima,
un apéndice de ola.

Cuando esté vacía
como los caracoles,
repetiré este mar
que llevo adentro.